Tortuguero. No se muy bien como describir ese peculiar lugar. Se trata de una región ubicada entre maravillosos canales navegables. El único acceso es mediante un bote o avioneta. En el pueblo en sí no existen coches.
Nosotros llegamos al "puerto" en autobús, cargamos el equipaje en el bote y empezamos a navegar por los canales. La duración del trayecto es de unos 45 minutos.
Durante el trayecto observamos una gran variedad de flora y fauna (caimanes, perezosos, manaties, iguanas, etc). Estuvimos dos noches en Torguero.
Nos hospedamos en el Pachira Lodge. Tan pronto llegamos nos recibieron en las cabañas. Hay que tener en cuenta que estamos en medio de la selva, con una humedad altísima. Allí las cabañas no tienen cristales, únicamente mosquiteras y cortinas.
En las cabañas aunque haya mosquiteras, es muy fácil que aparezca algún que otro insecto inquilino. Durante nuestra estancia encontramos en la habitación una cucaracha, una araña, un ciempiés, mosquitos como aviones, etc.
Por las noches nos dormíamos con el sonido ambiente de los insectos y por las mañanas amanecíamos bien temprano con el sonido de los monos aulladores. Una experiencia única en la vida.
Durante la tarde nos hicieron un recorrido en bote por los canales para observar con más detenimiento todas las especies posibles. Era un viaje muy lento y en silencio para evitar asustar a las especies que se encuentran en su habitat natural. En general, para la estancia en Costa Rica es aconsejable llevar un buen repelente (Relec o en su defecto cualquiera comprado allí mismo), pero para Tortuguero es algo completamente obligatorio, para evitar acabar llenos de picaduras.
A la mañana siguiente amanecimos pronto, para intentar ver la mayor cantidad de animales a pie adentrándonos en la selva. Pudimos ver a una familia de monos aulladores, arácnidos y tucanes.
Tras la caminata en busca de animales, subimos al Cerro de Tortuguero. Las vistas de allí son simplemente grandiosas. Se puede ver la composición de los canales, el océano, la selva. Es inigualable. Para la subida, es obligatorio llevar consigo ropa ligera y una botella de agua. El calor y la humedad dificultan un poco la subida.
Por la tarde, visitamos el pueblo de Tortuguero. Para ir desde el Logde al pueblo hay que coger un bote. Es un pueblecito muy pequeño y con mucho encanto. Merece la pena pasear tranquilamente, es más, una de las tiendecitas que hay es de unas españolas que decidieron mudarse allí a vivir por la forma de vida de los costarricenses.
La mejor parte del viaje en general, y uno de los momentos más bonitos de mi vida los viví durante esa misma noche.
El nombre de Tortuguero viene por las tortugas marinas. Todos los años miles de tortugas usan sus playas para el momento del desove y es que las playas de Tortuguero no tienen ningún uso, más que para las tortugas. Es por ello, que en general sorprende la gran concienciación que tienen por proteger el medioambiente.
Ese mismo día empezaba la temporada del desove de las tortugas y nos disponíamos a verlo. Para ello debíamos vestirnos de color oscuro y esperar a la noche para ir a la playa. El precio de la actividad tiene un coste de 25 € por persona.
Lo recuerdo perfectamente. Estábamos esperando al bote, no había apenas luz, nos montamos en él y empezó a moverse. Según salíamos al canal...miré al cielo y me evadí. Nunca antes había visto un cielo tan estrellado como aquella noche, no podía quitar el ojo, pero eso no era más que el principio.
Llegamos a la zona de espera, para hacer tiempo mientras los rastreadores localizaban alguna tortuga. Empezaron los truenos y los rayos y justo cuando estaban apunto de darse por vencidos, salió una tortuga! Tuvimos que andar uno o dos kilómetros, totalmente a oscuras. Llegamos a la playa y esperamos a que llegase el momento en que nos pudiésemos acercar a verla (en todo momento protegen el animal y su actividad natural).
Empezó a llover, mucho, los rayos seguían y cuando nos dimos cuenta, la tortuga no empezó el proceso de desove, decidió volver al mar, en ese momento, nos dieron permiso para acercarnos a ver su regreso. Era ENORME!!! Jamás me lo podría haber imaginado así, era espectacular.
Recuerdo vivir el momento llorando, cogida de la mano de una compañera de grupo y disfrutando cada segundo de ese momento.